Las Salinas de Marchamalo son un rincón mágico donde la historia, la industria y la naturaleza se fusionan en el extremo sur de La Manga del Mar Menor. A pesar de haber sido una importante industria salinera en el pasado, hoy se han convertido en un espacio natural protegido de incalculable valor, perfecto para los amantes del turismo sostenible y la observación de aves.
Un Paseo por la Historia y la Naturaleza
Conocidas en el pasado como las Salinas de Cabo de Palos, estas salinas se expanden a lo largo de un paisaje protegido. Su historia se remonta al siglo XIX, cuando la evaporación natural del agua del Mar Menor era aprovechada para la producción de sal. Aunque la actividad cesó en los años 90 debido a su baja rentabilidad, los vestigios de su pasado industrial aún persisten, como el antiguo edificio de oficinas de estilo modernista y los restos de lo que fue un molino de viento de sal.
Actualmente, este espacio ha sido objeto de importantes proyectos de recuperación, como el Proyecto Resalar, que busca compatibilizar la producción de sal con la conservación de la biodiversidad. Es por ello que en 2019 se produjo la primera cosecha de sal después de 30 años de inactividad, un hito que marca la regeneración de este ecosistema.
El Santuario de los Flamencos: Biodiversidad en Estado Puro
Las Salinas de Marchamalo son mucho más que un paisaje salino; son un refugio vital para una gran variedad de flora y fauna. Sus charcas y humedales son el hogar de especies autóctonas y endémicas, como el pez fartet, en peligro de extinción, y plantas adaptadas a la salinidad, como la siempreviva.
Sin embargo, lo que realmente atrae a los visitantes a este humedal es su papel como punto de parada y nidificación para numerosas aves. La imagen más icónica del lugar es, sin duda, la de los flamencos comunes con su elegante plumaje rosado, aunque también se pueden avistar otras especies como la gaviota de Audouin, el chorlitejo patinegro o la cigüeñela común. Si eres aficionado a la ornitología, el atardecer es el momento ideal para contemplar la coreografía de estas aves y disfrutar de un espectáculo natural inolvidable.
¿Cómo disfrutar de las Salinas de Marchamalo?
Visitar las salinas es una experiencia que invita a la calma y la conexión con la naturaleza.
- Paseo y fotografía: Recorre los senderos que bordean las charcas. Es un lugar idóneo para capturar la belleza de los atardeceres y la vida silvestre.
- Avistamiento de aves: Lleva unos prismáticos y cámara para no perderte ni un detalle de la rica avifauna. Hay puntos de observación designados que te facilitarán la experiencia.
- Senderismo: Las salinas son parte de una red de senderos que conectan con otros puntos de interés en la zona, como el faro de Cabo de Palos o el Parque Regional de Calblanque.
Recuerda que, al ser un espacio protegido, es fundamental respetar el entorno: no te salgas de los caminos señalizados, no dejes residuos y mantén una distancia prudente de la fauna para no perturbar su hábitat.
Las Salinas de Marchamalo son un claro ejemplo de cómo la naturaleza reclama su espacio y cómo la historia puede convivir con la conservación. Si buscas una experiencia auténtica y alejada de las multitudes, este rincón de La Manga te espera para sorprenderte.